martes, 23 de mayo de 2017

Una tarde soleada en Bogotá

Dicen que Bogotá está más cerca las estrellas por sus 2.600 Metros sobre el nivel del mar. Una ciudad en continuo crecimiento que recibe a personas de las diferentes regiones de Colombia. Es de reconocer que también la ciudad es un referente turístico.



Tuve la oportunidad el viernes pasado de presentar mi ciudad a dos amigos brasileños de una amiga ellos provenían de New York con Escala en Bogotá hacia Brasil que me recomendó. Solo tenían un par de horas para dar una vuelta ya que el avión de ellos hacía escala en Bogotá y querían conocer algo de este País.  

Fuimos al centro histórico primero hicimos una parada en la Plaza del Chorro de Quevedo en donde ellos probaron algo de la comida típica de este país: la bandeja paisa.

Luego del almuerzo aprovechamos para caminar en una tarde soleada hasta la Plaza de Bolívar donde se puede apreciar el Palacio de Justicia, La Alcaldía, El congreso de la República, La casa de Nariño, Iglesia de Nuestra Señora del Carmen. También recorrimos parte del Museo Botero y pasamos por el Museo de la independencia casa del florero.


En nuestro camino conversamos sobre fútbol, historia, política y sobre las vidas personales de cada quien. Decidí llevarles hasta un lugar donde podian apreciar la perspectiva de toda la ciudad. Pasamos por la av séptima al  el eje ambiental hasta subir a un teleférico al Santuario de Monserrate para divisar toda la ciudad desde las Montañas donde se aprecia una ciudad con amplios contrastes. Ellos pudieron conocer en gran parte la ciudad nuevamente bajamos por teleférico para luego despedirlos camino al aeropuerto. 


Hay tanta historia por conocer y recorrer fueron tantos los pasos que dimos en ese breve tiempo tambien me falta conocer otros idiomas además de otras culturas pues este ejercicio el cual fue gratificante abre puertas en otros lugares además de hacer nuevas amistades. Aun a mi me falta mucho por conocer es un gusto enseñar lo que conozco. 

jueves, 9 de marzo de 2017

La herida cicatrizo

Era una herida que parecía ser inofensiva aunque no paraba de salir sangre trataba de limpiarme con mi camiseta y hacer algo de presión luego de un mes cicatrizó completamente.  El tiempo pasa rápido y precisamente recuerdo aquella herida que tuve.

Fue un martes por la tarde acababa de salir del control médico mensual era hora pico donde todo el mundo sale a tomar el transporte para sus casas el tráfico altamente congestionado y ver tanta gente en esos buses rojos. Opte por caminar, esperar a que el tiempo pasara para subir al transporte un poco menos congestionado reflexionado sobre todo y nada.

Camine varias cuadras hacia el centro, mi mirada se detiene a una persona con un costal al hombro se le cae una botella de plástico. La levanté del suelo y se la entregue en su mano, alcanzó a percibir que era una señora muy delgada, cansada me dio las gracias aprovechando también en pedirme algo de tomar. Resulte comprando dos latas de SPEED energizantes. Al terminar  ella me agradece por lo compartido.

Por lo general las personas que reciclan habitan la calle y esta no era la excepción su figura era chupada por el consumo de drogas algo que le pregunte pero ella negó.  Aunque negara su consumo para mí era algo fácil de descifrar no sólo al ver sus manos sino en las incoherencias que decía en la conversación. Se me ocurrió acompañarla al centro de acopio de reciclaje, algo lejos pero decidí cargar el costal con ella varias cuadras.  

Estuve caminando cerca donde era mi anterior trabajo la ACJ Asociación Cristiana de Jóvenes – estuve trabajando en el programa de familias con bienestar y se sector era muy conocido para mí.  Tal vez por pena o vergüenza prefirió decir que no consumía. La gente que pasaba por nuestro paso me miraba con asombro al ver que yo le cargaba su costal de reciclaje pero también sentía la indiferencia de las personas en el recorrido. El desprecio que viven las personas que reciclan es grande.


Al llegar totalmente agotado con la Señora estuvimos seleccionado por aparte el vidrio, el papel y el plástico por todo lo que estuvimos cargado quede impactado por lo poco que la señora recibió por ese material 4.000 pesos equivalentes 2 dólares que por lo general invierten en el consumo de drogas ya que por lo general la gente les regala comida y poco les interesa salir de esa condición.

Cuando estuve organizando las botellas me corte con el filo del pico de una en un dedo de mi mano izquierda la sangre comenzó a brotar sin parar. La señora se sentía agradecida y apenada por la compañía. Al cerrar la tarde y entrar la noche la invite a ella y a otro reciclador a comer quienes estaban asombrados pese a que en estos momentos me encuentro sin trabajo me dio pesar al saber que escarban la basura para encontrar que comer.  No me interesa juzgarlos por su condición solo sé que Dios proveerá un futuro mejor para quienes compartimos esa cena de aquella noche.


Es una realidad triste, lo poco que ganan estas personas con tanto esfuerzo es para suplir su vicio seres humanos con diferentes historias una sociedad indiferente que pasa por un lado de aquellos invisibles. Al llegar a casa me lavo la herida  tratando de desinfectarla y esperar a que cicatrice.